Cuatro joyas perdidas en la costa del Pacifico Mexicano.
México es un país de contrastes. Al este, la calma del mar Caribe se ve interrumpida por el ajetreo de la exponencial explotación turística de su costa. Por el oeste, la república se sumerge en el Océano Pacífico, cuya bravura suena a ironía. Sin embargo, la calma reina al poner pie en tierra firme.
Esta costa, la del pacífico mexicano, tiene una extensión de 1.700 kilómetros y se caracteriza por un escaso desarrollo turístico, a excepción de los núcleos turísticos desarrollados para el disfrute de los propios mexicanos: Puerto Vallarta, Puerto Escondido y, fundamentalmente, Acapulco.
Esta escasa explotación turística supone una excepcional oportunidad para los intereses de los viajeros inquietos por disfrutar de las playas de este bellísimo país, sin renunciar un ápice, al contacto con la gente local y la realidad que ésta vive. Quiero compartir con vosotros cuatro joyas perdidas que un día encontré y que siempre guardaré conmigo:
Maruata: Formada por tres bahías, este lugar tiene una energía especial. Así lo creyeron en 1995 los miembros del grupo ambientalista “Rainbow” que llegaron a este mágico lugar desde todas partes de América. Desde entonces, en época de Semana Santa y Navidad se reúnen aquí multitud de jóvenes mexicanos que acampan en las humildes palapas y organizan fiestas clandestinas, rompiendo por unos días la tranquilidad que el resto del año sólo la brisa se atreve a quebrantar.
Nexpa: La segunda mejor playa de México para la práctica del surf, y la alternativa ideal para aquellos surfistas que huyan del bullicio de Puerto Escondido. Es un pueblo tranquilo, en el cual los lugareños ofrecen la posibilidad de alquilar pequeñas cabañas de madera en la misma playa. Un americano afincado en Nexpa desde hace años regenta un garito, donde la gente (en su mayoría surfistas), se reúne tras los increíbles atardeceres a charlar alrededor de unas chelas.
Mazunte: Sin duda, uno de los lugares más bonitos de la costa Oaxaqueña. Dormir en una hamaca bajo una palapa contemplando uno de los cielos estrellados más impresionantes que he visto en mi vida, es una opción más que buena. Sin embargo, también existe la posibilidad de alojarse en cabañas ecológicas. Es conocido como uno de los principales lugares de desove de tortugas marinas de la república.
Zipolite: Un paraíso para aquellos que les gusta disfrutar de la libertad que brinda el prescindir del traje de baño. Esta playa se hizo famosa en los años 70 por ser la única playa nudista de México, y hippys de diferentes lugares venían hasta aquí. Hoy en día se sigue palpando ese espíritu, aunque existen bonitas y cómodas cabañas para aquellos que busquen una alternativa más cómoda a la acampada.
Playa Zipolite. Photo by: ScottHernandez

by Imanol Abad
"Gracias por compartir más cosas que hacer en las ciudades. Una que no había incluído en mi lista"