Cuatro experiencias que no viví (pero viviré)

2 Comments

Por muy intensamente que vivas un destino siempre queda alguna espina clavada en tu corazón viajero. Ese rincón que no llegaste a descubrir. Esa experiencia que no tuviste tiempo de vivir. Esa aventura que no te atreviste a experimentar. En mi caso, las siguientes son algunas de estas espinas:

1. Una excursión de varios días recorriendo a pie los rincones más salvajes del Gran Cañón del Colorado. Aunque desde lo alto del Cañón la vista sea una de las más impresionantes del mundo, adentrarse en las gargantas rocosas durante unos días me parece la mejor manera de sentirse parte de dicha creación. Caminar alejado de la civilización, dormir con las estrellas como único amparo.

2. Conocer el interior de Cuba y sus gentes. La Habana es una ciudad sensual, divertida y evocadora, pero tengo la sensación de que el turismo ha contaminado algo la espontaneidad de sus gentes. Sin quererlo, los habaneros hablan casi siempre intentando equilibrar lo que realmente piensan y lo que el viajero quiere escuchar. Aún y así es una experiencia que merece mucho la pena, pero que me gustaría complementar con un viaje al interior de Cuba, por los poblados en los que vive la gente que se dedica a la caña de azúcar. Ya sea en tren, en coche o en bici, el viaje de La Habana a Santiago tiene que ser una orgía de experiencias inolvidables.

3. Una fiesta alocada en una isla croata. La costa croata es una auténtica preciosidad, un paraíso en el que el azul intenso de las aguas del Adriático realza la belleza de sus pequeñas calas exóticas y sus incontables pueblos de pescadores en los que tantas civilizaciones dejaron su impronta. En resumen, un lugar perfecto para perderse y relajarse. No obstante, esto es combinable con una breve escapada a islas como la de Hvar, llena de jóvenes dispuestos a aprovechar al máximo sus vacaciones. Islas abiertas hasta el amanecer.

4. Coger un olón en Pipeline (Hawaii). La playa de Pipeline, en la isla de Oahu, es una playa salvaje de una belleza espectacular, perfecta para pasar un buen día. Pero además, es uno de los templos del surf, sólo accesible para los más expertos de este deporte debido a sus inmensas olas y peligrosos arrecifes. Sin duda, sería increíble sentir algún día el éxtasis que tiene que suponer montarse en una de las muchas olas gigantes que día tras día, especialmente entre diciembre y marzo, rompen en la orilla de Pipeline. Aunque, sinceramente, más que una espina clavada, esto es una gigante utopía.

¿Y vosotros? ¿Cuál es esa espina que tenéis clavada en vuestro corazón viajero?

2 Comments

  1. 1

    Jon

    May 17, 2010

    %H:%M 07Mon, 17 May 2010 19:00:39 +000039.

    Yo hace un par de años hice Santigo – La Habana en bici y la verdad que es una experiencia única y que recomiendo a cualquiera con espíritu viajero.
    Imanol, aquí te dejo un video que monté, para darte un poco de envidia :P
    http://www.youtube.com/watch?v=5MY7pslTM2g

  2. 2

    Imanol Abad

    May 17, 2010

    %H:%M 08Mon, 17 May 2010 20:02:42 +000042.

    Pues efectivamente has conseguido darme, no un poco de envidia, sino mucha envidia. Planazo.

Escribe tu comentario