Un viaje de coraje

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Temperaturas de hasta cuarenta grados bajo cero durante las noches. Amenazadores aludes capaces de arrasar con todo signo de vida. Apenas comida ni agua. La constante muerte de compañeros, familiares y amigos sin poder hacer nada por evitarlo. Y lo más cruel, el haber oído por radio que nadie les iba a sacar de tan gélido infierno. Que la muerte de todos sólo era cuestión de que el frió y la escasez de alimentos hicieran su macabro papel.

Esta fue la realidad a la que se enfrentaron un grupo de estudiantes uruguayos durante 72 días, a más de 4000 metros, como consecuencia del accidente que sufrió su avión mientras sobrevolaban Los Andes dirección Chile. Hablo de “Viven”. Muchos habréis leído el libro o visto la película, una gran historia de sacrificio y coraje. Una historia que en su día tuve oportunidad de escuchar de boca de uno de sus principales protagonistas, Nando Parrado. Sin duda, una de las conferencias que más me ha impresionado por la crudeza de los hechos y lo inspirador del mensaje.

Nando Parrado fue, junto con Roberto Canessa, uno de los dos supervivientes del accidente, que tras dos meses de “cautiverio” en Los Andes, decidieron emprender un viaje en busca de su supervivencia y de la de sus compañeros de tragedia. Un viaje que nunca hubiesen querido hacer, pero al que no tenían elección si no querían morir. Un viaje que les llevaría a atravesar durante doce largos días un duro paisaje de hielo, nieve y empinadas cumbres.

Personalmente, lo que más me impresionó del relato de Nando Parrado fue una fotografía que nos mostró, de lo que vio el primer día al subir a la cumbre más cercana. Imaginad lo que tiene que ser llevar dos meses sin apenas comer, estar hundido de fuerzas, y que cuando te decides a escaparte de los Andes, lo que ves es un océano de montañas nevadas sin atisbo ninguno de civilización. Una foto parecida a la que sigue:

Desolador, ¿verdad? Seguro, pero la vida es valentía y fe. Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate. Creo que esta es una buena enseñanza para el día de hoy. Y que a Nando Parrado le sirvió para salir con vida de una situación más complicada que cualquiera de la que nos enfrentemos en nuestro día a día.

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