Palpando el Imperio Inca

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Desde el último post no he salido del Tawantinsuyo, mapa de lo que llegó a ser el imperio o país de los Incas hasta la llegada de la conquista española. Durante este tiempo he pasados por selvas, desiertos, volcanes, cañones, salares, ciudades, pueblos y comunidades indígenas. Pasé la Navidad y Año Nuevo en Perú, y aunque para mí no fueron las primeras fiestas en el hemisferio sur, no me deja de sorprender que en los dos hemisferios se utilicen los mismos adornos de Navidad a pesar de que en uno sea invierno y en el otro verano.


Esta vez mi consejo va orientado a la alimentación
. Es fundamental comer de una manera equilibrada y lo más nutritiva posible para tener fuerzas y energías para poder hacer todo lo que quieras y evitar caer enfermo. Al hacer viajes largos de autobús muchas veces comes lo que puedes (bolsas de patatas fritas, galletas dulces y saladas…). Aunque al ver la carta en los restaurantes, la tentación es siempre tender a lo más apetitoso,  mi recomendación es pensar en alimentarte y comer aquello que no sueles comer habitualmente o es más difícil de prepararte tú mismo.  Pero tampoco es una regla que haya que llevara rajatabla. Si tienen platos típicos de la zona, procuro pedirlos. Creo que es una manera de vivir el sitio. Otro consejo es cocinar tu propia comida en la cocina del hostal. Viene muy bien para tu bolsillo, pero también porque tu cuerpo te pide comer lo que a ti te gusta y como a ti te gusta.

Desde que estuve por el norte de Argentina me he dado cuenta de que me apasiona el contraste cultural. Comparar tus costumbres, tradiciones, creencias, política, historia o economía con otras culturas y aprender de ellas, creo que es la mejor manera de abrir nuestra mente. Por este motivo, me emociona saber cómo se vivía en el Imperio Inca y aprender de esta cultura que sigue viva.

Xabier Albeniz

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