Categoría: P&R
A todos aquellos que nos apasiona viajar se nos ha pasado por la cabeza más de una vez, dejar plantada a la rutina y emprender ese viaje que cada uno de nosotros guarda en su interior y considera el viaje “perfecto”. Sin embargo, muy pocos se deciden a dar el paso definitivo. Hoy contamos con la experiencia de Iosu López, un joven que a los 29 años decidió dejar aparcada su vida en Madrid para recorrer el continente Americano de norte a sur. Diez meses después de su partida y recién llegado de Ushuaia, nos cuenta cómo fueron los preparativos de su viaje perfecto.
P. Iosu, no ha habido un solo día en el que, los que hemos seguido tu aventura a través del blog, no hayamos sentido envidia sana. Sin embargo, imagino que no fue fácil la decisión de emprender este viaje.
R. Tomar una decisión de este tipo me llevó más de un quebradero de cabeza. Tuve que sortear miedos propios y ajenos, trabajar muchas horas para reunir el dinero necesario, desviarme del camino de la cotidianeidad, de lo que se establece como normal en nuestra sociedad: Tener una casa, una hipoteca, un coche, formar una familia… Decidí seguir el dictado de mi corazón asumiendo los riesgos. ¿Volvería a ser todo igual después del viaje? ¿Regresaría a casa o encontraría un lugar donde establecerme? Todo eran interrogantes sin respuesta.
P. Al partir, ¿tenías en mente un plan de viaje claro, o ha sido la improvisación quien ha terminado de configurar tu ruta?
R. La premisa con la que partía era atravesar América de norte a sur en sentido contrario al migratorio por la carretera panamericana desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia (Argentina). Hoy es un sistema colectivo de carreteras que, en más de 30.000 kilómetros, conecta el continente americano de un extremo al otro. Al final, fruto de la improvisación, fueron casi 45.000 kilómetros de caminos, pistas de grava y vías asfaltadas subido a bordo de todo tipo de transporte terrestre-acuático imaginable: Autobús, tren, bicicleta, moto, coche, cayuco, lancha, carromato… El avión estaba permitido únicamente para cruzar el Atlántico desde Madrid a Alaska y de regreso de Buenos Aires a España.
P. Normalmente, la motivación principal a la hora de emprender un viaje de este tipo no suele ser tanto el de ver lugares como el de conocer personas. ¿Me equivoco?
R. Para nada. En el viaje han primado los paisajes humanos frente a las atracciones turísticas, el diálogo frente a la obsesión del turista por el retrato fotográfico, la observación frente a la mirada fugaz.
P. ¿Qué dejaste en España al partir?
R. Mi trabajo de periodista, una novia a la que quería, familia y amigos. Necesitaba hacerlo solo. Para algunos mi idea sonaba más a un acceso de locura que a algo meditado.
Ya de regreso, Iosu muestra la cordura en su decisión en forma de documental. “La costura de américa”. Os dejamos con el trailer.
Nueva York es una de esas ciudades a las que hay que viajar sí o sí. Una ciudad de contrastes, cosmopolita, que nunca te deja indiferente. Estuve dos días en septiembre de 2005 y una semana en mayo de 2008. Espero que la tercera vez no tarde mucho en llegar. ¿Algún directivo de Delta o Lufthansa que lea este blog y me quiera regalar un billete?
Para aprender un poco más sobre Nueva York, hemos pedido a Christopher que nos responda a unas preguntas. Christopher es un neoyorquino amigo de Trourist, que aunque lleva unos cuantos años en España ligado al mundo del cine y otros asuntos relacionados, no olvida la ciudad que le vio nacer y crecer.
P. Pregunta obligada, ¿qué echas de menos de no vivir en Nueva York?, ¿cómo de diferente es la vida en España?
R. Hecho de menos las pizzas al estilo neoyorquino, comer sabrosas hamburguesas en una cena griega (actualmente en peligro de extinción), Central Park, los diferentes museos que se hacen hueco en la ciudad, la infinita variedad de estupendos bares que hay por el centro, por la parte norte, por la parte sur, en otros municipios cercanos, en cualquier lado. Muy arriba en la lista están también el Shea Stadium (sí, soy seguidor de los Mets, ¡odio a los Yankees!) y el Garden (Madison Square Garden para los forasteros. Y sí, aunque sea consciente de que los Knicks son una auténtica mierda, están en lo más hondo de mi corazón). La lista de cosas que echo de menos es interminable, así que lo mejor es que pare aquí.
Desde mi punto de vista, la principal diferencia entre Nueva York y otras ciudades es LA ACTITUD: “fuck with me, I’ll fuck with you!” (algo así como un constante ojo por ojo y diente por diente, para lo bueno y para lo malo). Es algo que no se puede imitar. Se nace con ello, se va cultivando, hasta que, finalmente, lo posees.
P. Para algunos Nueva York es la ciudad de los rascacielos. Para otros la representación del sueño americano. También hay quienes se refieren a Nueva York como la ciudad que nunca duerme o la ciudad de las mil y una noches. ¿Qué significa Nueva York para alguien como tú que nació y vivió allí?
R. Nueva York es una especie de campamento militar, un campo de entrenamiento que te prepara para cualquier cosa, en cualquier lugar. Como dice Frankie (Sinatra) en su canción “New York, New York”: if you can make it here, you can make it anywhere (si lo puedes hacer aquí, lo puedes hacer en cualquier lado).
En Nueva York he sido atracado, linchado, insultado y amenazado. Sin embargo, esto es algo casi anecdótico, teniendo en cuenta la cantidad de experiencias que afrontas todos los días. Y tampoco he desempeñado siempre el papel de víctima. Nueva York te hace más fuerte, te hace mejorar tus reflejos y te enseña a no confiar nunca en nadie.
Por otro lado, siempre me gusta referirme a Nueva York como la segunda ciudad del mundo. Todos conocemos muy bien nuestra ciudad, pero Nueva York es la segunda ciudad que mejor conocemos. Esto se debe a que sobre ninguna otra ciudad se ha escrito tanto o se han hecho tantas películas. Es la Meca de los medios de comunicación, de las finanzas, de la moda, del deporte…. ¿Quieres que siga?
P. Por último, ¿qué recomendarías a aquellos viajeros que visiten Nueva York con la filosofía más Trourist?, ¿qué experiencias hacen de Nueva York una ciudad especial?
R. Como he dicho, los neoyorquinos tienden a vivir en el límite. Tienen que hacerlo. Son también desconfiados por naturaleza. Esta especie de armadura de acero, sin embargo, no les impide ser abiertos y amables. Nueva York siempre ha recibido a sus visitantes con los brazos abiertos, siempre dispuestos a echar una mano. Por tanto, si estás buscando una experiencia en Nueva York, te recomendaría hablar con la gente, todo tipo de gentes, y que tratases de encontrar el común denominador que les une a todas ellas. Después de eso, pídeles consejo sobre a dónde ir, que seguro sus recomendaciones dan en el clavo.
Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en English.
by Rancell
"I love this write up, I think it's best to plan your trip as this will help you avoid a lot of u..."