Categoría: Filosofía de Viaje

No dejar la suerte en manos del azar

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Desde nuestra manera de entender el viaje, las experiencias más enriquecedoras son aquellas que te llevan a vivir lo más autentico de cada ciudad, lo menos contaminado por ese tsunami de turistas al que pertenecemos por definición y que rechazamos por propia elección. El fin de nuestros viajes no es subir a lo más alto de la torre Eiffel; sin duda, lo que llena todos nuestros sentidos son cosas como cenar en ese pequeño restaurante al que sólo acude la gente del lugar, y que por la razón que sea, tiene algo muy especial en su interior.

Si vivir experiencias auténticas es lo que nos anima a viajar, ¿cuál es la mejor manera de dar con ellas?, ¿merece la pena planificar cada minuto de tu viaje o es mejor dejar todo en manos de la improvisación?

En mi opinión, un viaje totalmente planificado es la antítesis de lo que debe suponer un viaje: “a las nueve de la mañana hay que estar en tal sitio, a las diez y media tenemos que ir corriendo hacia el autobús para que nos dé tiempo a ir a otro sitio a veinte kilómetros, pero tampoco podemos quedarnos mucho allí porque hay un sitio para comer cerca del hotel que es delicioso”. Los viajes no son para soportar un ritmo de vida más estresante que el peor de nuestros días laborales. Además, ver mucho es sinónimo de vivir nada.

Lo que me parece innegable, es que todo viaje debe tener algo de improvisación: dejarte llevar, descubrir, experimentar, sorprenderte… Muchas de las mejores experiencias que he vivido, y no sólo durante nuestro ExperienceLess, han sido fruto de ese descubrir continuo con el que trato de recorrer las ciudades que visito.

Pero tampoco creo que debamos dejar la suerte en manos del azar. Un sano equilibrio entre planificación (tener algunas pautas sobre lo que queremos hacer) e improvisación (tener la actitud de estar dispuestos a perdernos) es la clave para vivir experiencias que duren para siempre en nuestro corazón.

Photo by: antxoa

Filosofía de viaje de trourist (Slideshare presentation)

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A la hora de comunicar nuestro mensaje el formato utilizado puede variar, a veces usamos vídeo, otras texto y ahora nos hemos decidido por una presentación. PERO nuestro mensaje, nuestros valores, nuestra filosofía de viaje SIEMPRE sigue siendo el mismo: Vivir los destinos en vez de visitarlos.

ExperienceLess

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Ocho ciudades. Treinta y tres días. 12.500 kilómetros. Una autocaravana convertida en zeppelin. Y un objetivo: vivir esas experiencias escondidas para quien viaja como un turista, conocer las ciudades a través de la ayuda, la participación, de su gente. En pocas palabras, eso ha sido ExperienceLess, un viaje muy enriquecedor desde el punto de vista personal y profesional.

ExperieceLess es una iniciativa que ha surgido desde trourist, con la doble intención de disfrutar de una experiencia única entre amigos y de subrayar nuestro ideal de viaje: vivir los destinos en vez de visitarlos. Durante el viaje hemos pasado por Paris, Amsterdam, Berlín, Praga, Budapest, Estambul y Barcelona; ciudades en las que para cumplir nuestro objetivo de vivir experiencias hemos hecho algo nada convencional.

Sentados en plazas, parques, incluso en el metro, hemos exhibido un cartón con el siguiente mensaje:“¡Ayúdame! Soy un ExperienceLess. No quiero visitar tu ciudad, quiero vivirla. Gracias.” Como podéis imaginar, la puesta en escena tiene mucho que ver con la de un homeless, y es que la elección del nombre que hemos dado al viaje no ha sido aleatoria.

Había gente, que cuando nos veía, no entendía nada. Otros que nos miraban con indiferencia. Pero en general, estamos encantados con la amabilidad de la gente, toda esa gente que ha compartido con nosotros parte de su día para que nos llevemos de su ciudad una idea mucho más amplia que lo que sus edificios y museos nos puedan decir.

En la mochila, nos llevamos vivencias muy diferentes. Cenar un plato típico holandés en casa de un estudiante amsterdamés, practicar hoola-hop en un parque berlinés, celebrar la fiesta de cumpleaños de un chico de Budapest, fumar de una pipa de agua en el tejado de un edificio en Estambul o cocinar una tortilla de patata en casa de una pareja de Barcelona para posteriormente ir a un concierto, son sólo algunos ejemplos de lo que un ExperienceLess puede conseguir.

* En www.experienceless.org se pueden ver todos los vídeos de cómo transcurrió este viaje.

El poder de una mochila con recursos

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El leitmotiv de nuestra filosofía de viaje es que son las experiencias las que hacen unos lugares diferentes de otros, y las que permanecen dentro de nosotros hasta el fin de nuestros días. Y para vivir experiencias, las personas son algo fundamental. Por eso, y aunque tengamos la presencia o los consejos de amigos que conozcan muy bien la ciudad o sean de ella, mezclarse con otros locales es una obligatoria fuente de experiencias.

El otro día, leí un interesante artículo (en inglés) que proponía qué cosas llevar en tu equipaje para romper el hielo a la hora de entablar relación con la gente del lugar. Algunas propuestas son las que siguen, a las que añado algunas de cosecha propia:

  • Tickects para viajar en el autobus urbano más barato. Allí es donde te encontrarás más locales, y seguro que muchos, con ganas de hablar para pasar el rato.
  • Fotos de tu ciudad, familia o amigos. Puede ser una buena excusa para que alguien inicie una conversación contigo.
  • Un juego de cartas. Empieza jugando a un solitario típico del país en el que vives, y seguro que alguien se une a ti con curiosidad.

(y las de cosecha propia…)

  • Una camiseta del equipo de fútbol de tu ciudad. El fútbol mueve multitudes en prácticamente todos los rincones del mundo.
  • Alimentos de tu tierra. 600 gramos de buen jamón no ocupan mucho, y pueden dar lugar a algún intercambio gastronómico interesante.
  • Un balón de volleyball. El volleyball es uno de los deportes a los que la gente se une con mayor facilidad (vale principalmente para las playas).

¿Se os ocurre alguna idea más?

Lo bueno si breve…

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“No he tenido tiempo de escribir una carta breve, por lo que he tenido que escribir una más larga” De esta forma tan sutil era como el gran Mark Twain pedía perdón a sus contemporáneos por la longitud de sus cartas.

En trourist, fieles a lo que decía Mark Twain, siempre hemos tenido claro que la brevedad fomenta la claridad, y que por tanto, teníamos que trabajar duro para dar con el más adecuado formato para que los usuarios visualizaran y compartieran experiencias con facilidad.

Varios experimentos nos han llevado a concluir que la extensión de una experiencia debería estar, aproximadamente, entre 2 y 3 mensajes de Twitter (el mínimo de palabras para poder comunicar una recomendación positiva a tus amigos y que les permita vivir los destinos).

¿Qué os parece a vosotros? ¿Os sentiríais cómodos explicando una experiencia con este formato de microinformación? Aquí va un ejemplo de lo que sería el texto de una experiencia que subiría yo a trourist sobre mi estancia en Los Angeles: “Tal vez esté un poco descuidado, pero merece la pena pasar un atardecer en Venice Beach. Puedes ver un sinfín de rarísimos personajes que no te dejarán indiferente. Hay de todo. Además, una buena forma de acabar la tarde puede ser buscar algún happy hour de cerveza. Yo estuve en un bar llamado On the Waterfront Cafe”. Total de caracteres de la experiencia 317, ¿cómo lo veis?

Trourist no es una herramienta para organizar viajes

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Desde nuestro punto de vista existen dos tipos de webs. Por un lado están aquellas webs que son una mera herramienta para el usuario y por otro aquellas que le roban un trocito de su corazón. Un ejemplo de lo mencionado anteriormente serían Youtube y Vimeo. Las dos sirven para subir y ver vídeos online. Aún así, Vimeo ha conseguido crear vínculos emocionales alrededor de los vídeos y eso le ha servido para hacerse un hueco en el sector.

Desde trourist tenemos bien claro que es ese el camino a seguir. En vez de convertir trourist en una simple herramienta, queremos que forme parte de los viajes de la gente, ayudando a las personas a crearse sus viajes en base a las experiencias de sus amigos. Si se ha conseguido crear vínculos emocionales alrededor de las fotos, los vídeos y la música, ¿por qué no se va a poder hacer lo mismo respecto a los viajes?

¿Qué diablos es la autenticidad?

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La respuesta a qué es vivir los destinos de forma auténtica no está clara, y será diferente dependiendo a quien se lo preguntemos. Es normal, porque cuando viajamos no todos perseguimos los mismos objetivos o nos mueven las mismas inquietudes.

Para nosotros, vivir los destinos con el máximo nivel de autenticidad es sinónimo de hacer aquello con lo que disfruta la gente del lugar. Así de claro. Esto no significa que si vas a Paris no veas la Torre Eiffel o que no visites un museo determinado si responde a una temática que te interesa. Pero este no debe ser el motivo principal de tu viaje, porque lo que de verdad hace unas ciudades tan diferentes de otras son las experiencias que se viven en ella.

Esta “fórmula” de autenticidad no es fácil de llevar a cabo. Exige un grado de conocimiento tan exhaustivo de cada ciudad que rara vez lo conseguimos de forma rápida y fiable. En este sentido, los amigos pueden erigirse en el mejor filtro de información a la hora de acceder a estas experiencias auténticas. Qué mejor forma de conocer ciudades que a través de las recomendaciones de amigos que son del lugar o que lo han vivido con anterioridad. ¿Es algo utópico? ¿Cuántas ciudades podríais vivir utilizando las experiencias de vuestros amigos de Facebook, MySpace o LinkedIN, por ejemplo?